Sunday Mass obligation returns June 1, 2021

PDF: Bishop’s Letter | Carta del Obispo

Dear Friends in Christ,

The Lord is risen, Alleluia!

This past year was unprecedented in many ways. In meeting the challenges of a global pandemic, I am grateful for the resilient faith determination, and cooperation of so many who have ensured that our churches, schools, ministries, and institutions of faith continued in service, while taking prudential steps toward promoting safety. I am grateful to you and your families for your prayers and perseverance. My hope is that we have a deepened awareness of the precious gift of faith as we make our way through this brief life on earth.

One of the steps that I took over a year ago was to offer a general dispensation from the holy obligation to participate in Sunday Mass and Holy Days of Obligation. 1 I prudently made this concession due to the many unknowns of the severity of COVID-19, out of charity and concern for those who were especially vulnerable to the virus and those who care for them, in addition to supporting our pastors in meeting local social distancing requirements.

While many returned to full participation as soon as public Masses resumed last May, during this time others have remained connected to the offering of Mass through video streaming. This has been helpful to those who would have otherwise been more isolated, but it is not the same as true in-person, incarnational worship.

As circumstances have significantly improved due to the availability of vaccines and other factors, I withdraw the general dispensation from the holy obligation to participate in Sunday Mass and Holy Days of Obligation effective June 1, 2021, in advance of the Feast of Corpus Christi June 5-6, 2021  Those with serious health concerns, pre-existing conditions, or who are caregivers to the vulnerable continue to have the grant of a particular dispensation.

As I noted in my pastoral letter of nearly a year ago Keeping the Lord’s Day “The Sunday obligation imposed upon us by God our Father and the Church our Mother is not given as a burden, but as a blessing, something to help keep us from drifting away from the One who is our salvation and our life.”

We Catholics rightfully speak about, and rejoice in, the Real Presence of Christ in the Holy Eucharist. Our faith assures us that Christ is fully and completely present to us in the Holy Eucharist, “Body and Blood, Soul and Divinity” (cf., John 6:52-58). But there is another real presence that is necessary at every celebration of Mass—ours!  Our full, conscious, and active participation in the Sacred Liturgy requires our physical presence at Mass The Sunday celebration of Mass is also the source of our communion and community life together in all our parishes.

I invite all who are no longer dispensed to “Come Home to Communion.” I invite you to return to the Real Presence of Christ with your real presence at the Mass. If you have returned to the grocery store, the gym, the office or dining in restaurants, you can feel safe in returning to church. Visit  www.kcsjcatholic.org/comehome for ways to spread the word, invite friends to “Come Home to Communion,” and continue to keep the Lord’s day sacred.

Sincerely yours in Christ,

 

 

Bishop James V. Johnston, Jr.
Diocese of Kansas City-St. Joseph

1. “The Sunday Eucharist is the foundation and confirmation of all Christian practice.  For this reason the faithful are obliged to participate in the Eucharist on days of obligation, unless excused for a serious reason (for example, illness, the care of infants) or dispensed by their own pastor.  Those who deliberately fail in this obligation commit grave sin.” Catechism of the Catholic Church, 2182; cf., Code of Canon Law 1247


Queridos Amigos en Cristo,

El Señor resucitó, ¡Aleluya!

El año pasado no tuvo precedentes en muchas maneras. Al enfrentar los retos de una pandemia global, estoy agradecido por la fe firme, la determinación y cooperación de tantas personas que se han asegurado de que nuestras iglesias, escuelas, ministerios, e instituciones de fe continuaran en servicio, mientras que al mismo tiempo tomaban los pasos prudenciales para promover la seguridad. Estoy agradecido de ustedes y sus familias por sus oraciones y perseverancia. Mi esperanza es que hemos profundizado nuestra conciencia del precioso don de la fe a medida que recorremos nuestro camino en esta breve vida en la tierra.

Uno de los pasos que tomé hace aproximadamente un año fue ofrecer una dispensa general de la santa obligación de participar en la Misa Dominical y de los Santos Días de Obligación.2 Hice esa concesión prudentemente debido a las muchas incógnitas de la gravedad del COVID-19, por caridad y preocupación por aquellos que eran especialmente vulnerables al virus y por aquellos que los cuidan, adicionalmente al apoyo a nuestros pastores para enfrentar los requisitos del distanciamiento social.

Si bien muchos volvieron a la plena participación tan pronto como se reanudaron las misas públicas en mayo pasado, durante este tiempo otros han permanecido conectados a la oferta de la misa a través de la transmisión de video. Esta opción ha sido de gran ayuda para aquellos que de otra manera hubiesen estado más aislados, pero no es lo mismo que la verdadera adoración a la encarnación en persona.

Ya que las circunstancias han mejorado significativamente gracias a la disponibilidad de las vacunas y otros factores, retiro la dispensa general de la obligación a participar en la Misa Dominical y en los Días Santos de Obligación con efectividad a partir del 1 de Junio de 2021, con antelación a la Fiesta de Corpus Christi en 5-6 de junio de 2021  Aquellos con problemas de salud graves, afecciones preexistentes o que son cuidadores de personas vulnerables continúan recibiendo la concesión de una dispensación particular.

Como señalé en mi carta pastoral de hace casi un año, Keeping the Lord’s Day (Guardar el Día del Señor). “La Obligación de la Misa Dominical que nos fue impuesta por Dios nuestro Padre y la Iglesia nuestra Madre no se nos dio como una carga, sino como una bendición, algo para ayudarnos a evitar que nos desviemos del Único que es nuestra salvación y nuestra vida”.

Nosotros los Católicos, hablamos con razón y nos regocijamos en la Presencia Real de Cristo en la Sagrada Eucaristía. Nuestra fe nos asegura que Cristo esta plena y completamente presente para nosotros en la Santa Eucaristía “Cuerpo y Sangre, Alma y Divinidad” (cf., Juan 6:52-58). Sin embargo, hay otra presencia real que es necesaria en cada celebración de la Misa- ¡la nuestra!  Nuestra plena, consciente y activa participación en la Sagrada Liturgia comienza con nuestra presencia física en la Misa. La celebración de la Misa es también la fuente de nuestra comunicación y vida comunitaria en todas nuestras parroquias.

Invito a todos aquellos que ya no tienen la dispensa a “Vuelve a Casa a la Comunión”. Los invito a regresar a la Presencia Real de Cristo con su presencia real en la misa. Si usted ya regresó al supermercado, al gimnasio, a la oficina o a cenar en un restaurante, usted también puede sentirse seguro de regresar a la iglesia. Visite www.kcsjcatholic.org/comehome para conocer formas de difundir la palabra, invitar a sus amigos a “Vuelve a Casa a la Comunión”, y continuar guardando el Dia del Señor sagrado.

Sinceramente suyo en Cristo,

 

 

Obispo James V. Johnston, Jr.
Diócesis de Kansas City-St. Joseph

2. “La Eucaristía del Domingo es la base y la confirmación de todas las practicas Cristianas. Por esta razón los fieles están obligados a participar en la Eucaristía en los días de obligación, a manos que tengan excusa por una razón seria (por ejemplo, el cuidado de los infantes) o que sean dispensados por su propio párroco. Aquellos que deliberadamente faltan a esta obligación cometen pecado mortal”. Catecismo de la Iglesia Católica, 2182; cf., Código de Ley Canónica, c. 1247

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