Carta Pastoral: Preparándose para Votar

(Pastoral Letter: Preparing to Vote)

Votar es uno de nuestros mayores deberes como ciudadanos Cristianos…como su obispo, ofrezco humildemente lo que sigue como puntos a considerar mientras se prepara para votar este Noviembre.
—Obispo Johnston


Carta Pastoral: Preparándose para Votar (PDF)

Queridos Amigos en Cristo,

En tan solo unas semanas, nuestra nación volverá a tener elecciones.  Votar es uno de nuestros mayores deberes como ciudadanos Cristianos, sin embargo, el tema de la votación es a menudo muy delicado y, a veces hasta incendiario, incluso cuando se presenta con cuidado.  Es probable que ninguna presentación sobre la votación encuentre una recepción unificada, pero esto no significa que no pueda haber acuerdo sobre la importancia de lo que representa nuestro voto.  Como su obispo, ofrezco humildemente lo que sigue como puntos a considerar mientras se prepara para votar este Noviembre.

Primero, votar es un acto moral que requiere una conciencia bien formada y el ejercicio de la prudencia.  Nuestra conciencia no determina lo que está bien o mal, ¡Dios lo hace!  Nuestra conciencia nos dice si nuestras acciones son consistentes con lo que su Ley enseña que es correcto o incorrecto.  Por lo tanto, formar nuestra conciencia es de vital importancia no solo para votar, sino para nuestra santificación y salvación.  Porque, como nos advierte San Juan Pablo II, “Por tanto, no es suficiente decir al hombre: ‘sigue siempre tu conciencia’.  Es necesario añadir enseguida y siempre: ‘pregúntate si tu conciencia dice verdad o falsedad, y trata de conocer la verdad incansablemente’.  Si no se hiciera esta necesaria puntualización, el hombre correría peligro de encontrar en su conciencia una fuerza destructora de su verdadera humanidad, en vez de un lugar santo donde Dios le revela su bien verdadero” (Audiencia General, 17 Agosto 1983 n. 3).

A diferencia de una “política”, que es un curso de acción cambiante, un “principio” es una verdad fundamental que sirve como base para un sistema de creencias o comportamiento.  Como tal, la votación debe estar guiada por la verdad, especialmente el cuerpo de creencias que la Iglesia sostiene.  Ningún Católico, incluidos los que se postulan para cargos electivos, puede afirmar ser Católico únicamente en sus propios términos.  Como votantes Católicos de consciencia, debemos guiarnos por nuestras convicciones morales, aun sobre cualquier apego a una personalidad o un partido político.  Al votar por un candidato, se le está dando a esa persona el poder de decidir asuntos que afectarán la vida de las personas, la familia, la Iglesia y la sociedad en general.

El Fondo del Tema

Los fundadores de nuestra nación tocaron la esencia del papel del gobierno en la Declaración de Independencia; es decir, garantizar y defender los principios de “Vida, Libertad y la búsqueda de la Felicidad”.  El gobierno (el Estado) no otorga estos derechos, más bien, tiene el deber de proteger lo que Dios ya nos ha otorgado como derechos inalienables para que todos los ciudadanos puedan florecer.

Un votante Católico haría bien en sopesar la posición de un candidato sobre cada uno de estos derechos esenciales otorgados por Dios que el gobierno tiene el deber de proteger, comenzando con el derecho a la vida.  Todas las personas de todas las razas y naciones han sido creadas a imagen y semejanza de Dios y, por lo tanto, poseen dignidad y derecho a la vida desde el primer momento de la concepción.  Como el Papa Francisco me expresó personalmente a mí y a los otros obispos de la Región IX en nuestra reciente visita ad limina, en Enero pasado, el derecho a la vida del niño no nacido es el tema preeminente porque es fundamental; sin este primer derecho, el derecho a la vida, no puede haber otros derechos.  Esto se hace eco de la enseñanza de los obispos estadounidenses de que, “el aborto y la eutanasia se han convertido en amenazas constantes a la dignidad humana porque atacan directamente a la vida misma, el más fundamental de los bienes humanos y la condición para todos los demás” (Vivir el Evangelio de la Vida, 5) y que, “La amenaza del aborto sigue siendo nuestra máxima prioridad, porque ataca directamente a la vida misma, porque tiene lugar dentro del santuario de la familia y por la cantidad de vidas destruidas. (Formando la Consciencia Para Ser Ciudadanos Fieles [FC], Nota Introductoria).

Igualmente, “la clonación humana, la investigación científica destructiva de embriones humanos y otros actos que violan directamente la santidad y dignidad de la vida humana son también intrínsecamente malos.  Estos actos deben siempre ser rechazados” (FC, 23).  Si bien la protección del derecho a la vida comienza con la protección del niño en la matriz, debe extenderse a lo largo de toda la vida, por ejemplo, defendiendo a los ancianos y enfermos terminales de la eutanasia y el suicidio asistido, y defendiendo a otras personas vulnerables de ataques a la vida y la dignidad humana.

En este respecto, hago uso de las palabras de San Juan Pablo II que hoy son aún más proféticas y más importantes para guiarnos en la elección que tenemos ante nosotros.

[E]stamos ante un enorme y dramático choque entre el bien y el mal, la muerte y la vida, la “cultura de la muerte” y la “cultura de la vida”. Estamos no sólo “ante”, sino necesariamente “en medio” de este conflicto: todos nos vemos implicados y obligados a participar, con la responsabilidad ineludible de elegir incondicionalmente en favor de la vida. (Evangelium Vitae, 28; énfasis en el original).

En Perspectiva

Los animo a estudiar en oración las plataformas políticas de los partidos. Cada parte expresa claramente su posición sobre temas críticos de la vida como el aborto, la investigación científica destructiva de embriones humanos, la eutanasia y el suicidio asistido, el nombramiento de jueces y jueces de la Corte Suprema y los derechos de conciencia.  Cada partido indica claramente si apoyará o quitará el financiamiento a Planned Parenthood, así como su posición con respecto a leyes como la Enmienda Hyde que prohíbe el uso de fondos federales para apoyar el aborto.  Cada parte establece los criterios que utilizarán para nominar jueces y magistrados.  Cada parte declara su posición en temas que impactan a la familia, como cómo se enseñará la educación sexual, la orientación sexual y la identidad de género en nuestras escuelas públicas.  Cada partido ha defendido su posición sobre la defensa o el debilitamiento de la libertad religiosa y la libertad de los creyentes y las iglesias para vivir de acuerdo con sus creencias religiosas y llevar a cabo ministerios y servicios sin coerción y la amenaza de una penalidad.  Aunque las posiciones y acciones de los candidatos individuales no siempre y en todas partes corresponden a sus respectivas plataformas de partido, las plataformas ofrecen una buena perspectiva de las agendas de los candidatos y cómo pretenden usar el poder si son elegidos.

Para reiterar, puede haber un debate legítimo entre partidos y candidatos sobre la mejor política para abordar un problema; sin embargo, esto no es lo mismo que un desacuerdo sobre principios fundamentales.  La pregunta que debemos hacernos en oración es si está permitido votar por un candidato cuyas posiciones se oponen a la verdad de los principios fundamentales porque a uno le gusta la postura política del candidato en otros temas.

En Conclusión

Finalmente, dado que votar es una decisión moral importante, también debemos tener en cuenta las palabras de Jesús que, “Mi realeza no procede de este mundo” (Jn 18:36) y que rechazó la tentación en el desierto de abrazar el poder temporal mundano (Lc 4:5-8).  Nuestra salvación no está en un partido o un poder político terrenal.  La Iglesia existe para evangelizar y llamar a nuestro mundo caído a la conversión, para señalarnos nuestro hogar verdadero y duradero que se encuentra más allá de este mundo.Esta breve carta no dice todo lo que se podría decir, pero espero que inicie el proceso que cada persona debe emprender para preparar su conciencia para el acto moral de votar.

Sinceramente en Cristo,

Reverendísimo James (Santiago) V. Johnston, Jr.
Obispo de Kansas City-St. Joseph

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